viernes, 27 de mayo de 2016

5.- EL DESTINO DE LA PERSONA.

ü Tiempo, muerte e inmortalidad.           
     a)El tiempo.

El hombre es un ser temporal: habita en el tiempo y se mueve en el marco y en el horizonte de la temporalidad, dicha temporalidad es su modo de ser, su modo especifico de estar en el mundo y afecta a todas las dimensiones: cuerpo, psique y espíritu, debido a que la persona es un ser sucesivo, no estamos dados de manera definitiva en un momento y para siempre sino que somos seres en movimiento, que vivimos de un pasado que ya no somos mientras pensamos y actuamos en vista de un futuro que seremos más adelante; ya que lo que soy y  lo que hago, depende de lo que he sido y de lo que quiero ser. El tiempo de la vida humana está estructurado es decir no es homogéneo, existen estructuraciones externas que son los días, las noches, las estaciones y los años; hay una estructuración cultural que depende de nuestro modo de entender el tiempo y de relacionarnos con él y que cambia con las sociedades y las épocas, además el tiempo es infinito y limitado ya que no dispongo de todo el tiempo que quiero y cuando quiero sino que me viene dado, es un caudal que no puedo aumentar ni disminuir.



           

            b)Muerte.
Sabemos que vamos a morir porque constatamos que nuestra estructura como personas está abocada a la muerte. En primer lugar nuestro cuerpo envejece por lo que se hace incapaz de cumplir las funciones orgánicas y causa la muerte además es nuestra propia estructura psíquica la que nos produce la conciencia de la muerte. La muerte juega un papel esencial en nuestra vida hasta el punto de que esta sería radicalmente distinta si no existiera la certeza de la muerte, ya que el hombre sabe que va a morir y vive de acuerdo con ese conocimiento por eso a veces a los hombres se les llama simplemente mortales; pero a pesar de que sabemos que vamos a morir no tenemos que dejar que dicho conocimiento radique de una manera profunda en nuestra mente ya que nos sacaría de la vida, todo resultaría banal y excesivamente pasajero.
La muerte supone la pérdida de la corporeidad ya que el hombre muere por el deterioro de su cuerpo que interrumpe sus funciones vitales e impide a la persona seguir viviendo, por eso la pérdida del cuerpo significa la destrucción de la persona en cuanto tal, de toda la persona, no muere solamente el cuerpo, muere el sujeto completo, el hombre o la mujer. 




            c) Inmortalidad.
Deseamos que nuestra presencia no se extinga inmediatamente o poco después de la muerte, queremos ser recordados cuando pase el tiempo porque de otro modo, nos daría la impresión de que en realidad, no hemos existido, de que nuestro peregrinar terrestre ha sido como el recorrido del agua por entre las rocas, que no deja huella ni traza. El deseo de permanecer en el recuerdo de los hombres es bueno y legítimo, pero no es suficiente, no lo es, ante todo porque solo está al alcance de unos pocos, de la inmensa mayoría de nosotros nadie se acordará al cabo de un lapso de tiempo relativamente muy breve.
La existencia en el hombre de un núcleo espiritual al que denominamos alma es el que trasciende a la corporalidad y al tiempo, hemos visto que el hombre tiene una dimensión corporal, otra psíquica y otra espiritual; si lo espiritual trasciende a lo corporal y no depende enteramente de él, cuando el cuerpo desaparezca, la dimensión de la persona no tiene porqué desaparecer, posee capacidad para seguir existiendo de un modo o de otro con entidad propia. La filosofía es capaz de afirmar la pervivencia del hombre después de la muerte, esto lo hace mediante dos planteamientos:

·       El estatuto de la persona después de la muerte: quien pervive tras la muerte es el alma, que se separa del cuerpo y que tiene dentro de todo, una entidad propia.

· ¿Qué hay después?: el más allá es un mundo no solo desconocido sino inaccesible al que solo podemos entrar mediante la comunicación de Dios mismo o de un mensajero de Dios que nos indique lo que allí sucede.






Las cuestiones últimas y la religión   
 Las cuestiones ultimas
En este caso vamos a ver preguntas esenciales que resultan difícil contestar. Estudiaremos esas preguntas en dos categorías: la pregunta sobre el sentido de la vida y la pregunta sobre Dios.

a) La pregunta sobre el sentido de la vida.


El dolor y el sufrimiento son una de las  cuestiones últimas  del hombre.
El mundo está lleno de dolor,  en ocasiones, parece absurdo y cruel: la muerte de inocentes, las muertes absurdas por accidente o por casualidad, las guerras,  los fracasos, etc. Y ese dolor se vuelve un enigma, ya que no estamos    hechos para sufrir,  sino para ser felices.

La reflexión humana da razón a algún dolor en particular, a grandes dramas que asolan a individuos  y a pueblos pero es casi imposible, los dramas inmensos e inabarcables de la segunda guerra mundial, países gobernados por dictadores: Cuba, Irak, Corea del Norte.
Por contraposición al dolor, la felicidad se convierte en una cuestión última por su radicalidad, por su dificultad de alcanzarla. Ya que el dolor siempre acecha, por lo mismo es difícil determinar dónde está la felicidad, por lo que ha decidido llamarse el imposible necesario.

En otros temas se ha hablado de la muerte y del mas allá pero esta vez añadiremos los problemas relativos al origen ya que es un misterio del inicio del género humano, que se ha intentado desentrañar con muchas dificultades por otra  parte el misterio sobre nuestro propio origen donde se hace la pregunta ¿De dónde hemos venido? Y en consecuencia ¿Quiénes somos?, ya que poseemos un núcleo espiritual, podemos intuir que alguien nos ha creado tal como somos, pero ¿Estamos seguros de que alguien nos creó? Y ¿Quién es? También aparece una cuestión importante ¿Cuál es el sentido último de nuestra existencia? Lo que se plantea el hombre con esta cuestión no es su existencia en tal o cual momento, sino el porqué de la vida en cuanto tal ¿Qué buscamos con nuestra vida, que queremos con toda la vida?

b) La pregunta sobre Dios


Una pregunta radical que todo hombre se hace es la pregunta sobre Dios. En este caso la primera pregunta es sobre su existencia, ¿Existe Dios en realidad? La respuesta a esta cuestión es un poco problemática. La mayoría de los hombres a lo largo del tiempo la han contestado de la manera afirmativa. Aunque también existen rasgos peculiares debido a la existencia de un importante proceso de secularización. A pesar de ello, el porcentaje de personas ateas es bajo porque hay muchas cosas en el mundo, ya que, el hombre no se explica ni justifica por sí mismo, la existencia de un ser superior.
Aunque la existencia de Dios no sea evidente, habrá un apartado que demostrará su existencia. Una cuestión muy personal de cada persona es ¿Cómo es Dios? No es saber si existe algún tipo de ser superior, sino saber cómo es él, pero la inteligencia del hombre nunca podrá llegar tan alto para tener en concreto la existencia de Dios, por lo tanto sabemos que existe pero no lo conocemos.

c) Actitudes y respuestas

Estas dos cuestiones que acabamos de ver tienen una doble característica  la primera es su centralidad  que corresponda a ellas afecta la orientación global que las personas tienen de su existencia, por ejemplo, exista un más allá gobernado por Dios amable, conduce a una postura vital muy distinta de quien piense que no existe. Si Dios nos ama podemos sentirlo.
Otra que se opone a estas cuestiones es la Dificultad para darles respuesta adecuada. Todas estas cuestiones presentan temas que colocan límites fuera de las posibilidades de respuesta de la inteligencia humana, que genera un poderoso sentimiento de incertidumbre indigencia y fragilidad.

Luego nos encontramos con la escasa influencia que tiene el tiempo en la capacidad humana de respuesta a estos problemas. Mientras el tiempo va pasando los avances tecnológicos son increíbles y con respecto a las preguntas nos encontramos con lo mismo, los enigmas y la dificultad para responderlas son similares.
Se analizaran cuatro posibles respuestas, el materialismo cientifista se ha encontrado con el problema Negando su existencia el hombre es un conjunto de materia, por lo que no tiene sentido hacerse preguntas de tipo metafísico. Tienen sentido las preguntas concretas que aumentan el conocimiento.

Disfrutar el momento de lo que se tiene, lo más sensato y razonable es disfrutar de lo que se tiene y vivir el día.

Considerar el hombre como un ser para la muerte en esta posición un ser para la muerte en esta posición y a diferencia del cientificismo el hombre no es pura materialidad, por lo tanto no puede negar cuestiones ni esquivarlas superficialmente, con frívola referencia al disfrute  momentáneo. Se sotiene que el destino propio del hombre es la muerte.
Toda la parte II y la muerte como final absoluto se opone a la existencia de un núcleo espiritual.

Carpe Diem: solo tiene un valor existencial para determinadas épocas de la vida en la que todo nos puede sonreír: la juventud, determinada madurez.

La religiosa: aparece así como la respuesta más convincente a las preguntas fundamentales sobre la existencia humana.
Esta existencia se explorará a continuación.

2.    ¿Qué es la religión?


a)    La religión como pregunta por el sentido último
La religión se entiende como la relación con Dios, que es su sentido básico. Las reflexiones ya vistas  nos remiten a una comprensión original que da a esta definición su engarce antropológico, su conexión con el tejido vital de la persona. Es el ámbito en el que el hombre se pregunta y recibe la respuesta  al sentido global de su vida y de la existencia de las cosas.

En cierto sentido, se puede afirmar que todo hombre es necesariamente religioso ya que, inevitablemente, tiene que situarse ante las cuestiones últimas  y dar una respuesta.

b)    La religión como relación con Dios

La relación del hombre con Dios es el segundo y fundamental sentido de la religión con lo que ello supone.
Se trata de un mundo inmenso decisivo, misterioso y difícil de circunscribir, la historia del mundo no puede comprenderse sin la religión.
Dos aspectos básicos de cómo es la relación con Dios:
La relación personal con Dios
La incertidumbre y la angustia ante las preguntas existenciales, ante las dificultades de la vida, conduce de manera natural a una relación con Dios. Dios de alza como un ser que puede salvarnos, liberarnos de la ignorancia y del mal.
Estructura institucional
Los hombres no sabemos cómo es Dios, por lo mismo se necesita recurrir a una religión y sus estructuras objetivas –Sacerdotes, doctrina, Culto- para tratar de conocerlo y tener contacto con él.
Apéndice. Sobre lo sagrado y la religión.
Sagrado porque ha adquirido una gran relevancia mediante las investigaciones de la fenomenología de la religión. Lo distinto, lo separado, lo que es diverso del mundo y que  se coloca en otro orden de las cosas.
La religión no solo supone ninguna ruptura en la vida ordinaria, sino que surge precisamente en el ceno de esa vida cotidiana, toda la vida del hombre en cierta medida es religiosa, puesto que está influida de una manera u otra por la respuesta de las cuestiones últimas y por la percepción de lo divino.

3.    Dimensiones del hecho religioso

Principales modos en  que se plasma el hecho religioso mediante un instrumento conceptual que hemos utilizado ya en diversas ocasiones a lo largo del libro.

a)    La dimensión subjetiva: la experiencia religiosa

a.1) Características de la experiencia religiosa

Entendemos la vivencia personal e individual de la religión y coincide fundamentalmente con el concepto de la experiencia religiosa que ha sido brillantemente desarrollado en el último siglo por la fenomenología de la religión. La experiencia religiosa es necesaria diversa pero, a pesar de todo es posible reunir, especialmente si nos centramos en las religiones más importantes, sus principales características.

Real: el honre vive en el hecho religioso como algo real, no como invención de su inteligencia.

Trascendente: cuando se introduce la religión la hombre, trasciende ya que es superior a él y se sitúa en un plano diverso característico de la divinidad.

Misteriosa: es un misterio de trascendencia y la profundidad y dificultad de las verdades que transmite.

Personal: en la mayoría se vive una experiencia religiosa con un ser personal al que es posible dirigirse individualmente.

Voluntad santa: es una penitencia los hombres deben cumplir una voluntad para lograr la salvación.

Carácter salvífico: es un camino de salvación, el medio de llevar una vida adecuada y plena, y vivir una vida feliz en el mas allá posterior a la muerte.

a.2)  Actos religiosos

Es una serie de acciones y comportamientos religiosos que responden a las necesidades que suscita.

La oración es la relación dialógica y personal con el ser supremo en la que el hombre manifiesta sus necesidades y anhelos, como también sus agradecimientos.

La adoración es cuando el hombre se manifiesta de manera específica su veneración y respeto ante el ser trascendente. Ante la grandeza de Dios el hombre se inclina.

El sacrificio da algo a Dios como su ofrenda o bien para hacérselo propicio en una determinada circunstancia.

b)    La dimensión objetiva


El aspecto objetivo de la religión son sus  manifestaciones estructurales, que están por encima de  la posición de cada individuo. Eso es lo que la religión ofrece al individuo en cuanto tal como los modos sociales y culturales.

Tres aspectos centrales de esta dimensión  

b.1) Una visión de Dios y del mundo
El hombre, busca en la religión una respuesta a sus interrogantes fundamentales, por tanto, lo que la religión debe ofrecerle: cómo y quién es Dios, de donde procedemos, cual es nuestro destino, porque existe el mundo, etc. Las religiones dan estas respuestas, pero cada una de diferente manera  con distintas características

El mito el característico de las religiones primitivas, es lo que habla del inicio de las cosas también conocido como una narración sobre los orígenes.

Sistemas doctrinales proporciona una visión del mundo, es el propio de religiones evolucionadas estas son las grandes religiones monoteístas, es un sistema de creencias, es elaborado de manera coherente para poder responder con solidez a las críticas o interrogantes de la inteligencia.

b.2) Un modo de vivir la relación cultural

Es el modo concreto de entrar en contacto con la divinidad que se hace efectivo habitualmente a través de un sistema de prácticas específicas al que se suele nominar culto. Al hombre le gusta el contacto efectivo y eficaz con Dios, algo que él no puede conseguir solo o por los menos de una manera satisfactoria. Las prácticas culturales de las religiones son muchas y muy diversas pero fundamentalmente  son el rito y el sacrificio.

El rito se caracteriza por ser una práctica religiosa con unas características estables y fijadas por Dios o sus representantes.

El sacrificio es una práctica cultural muy extendida. Se trata de un modo e relaciones con la divinidad mediante la renuncia a un bien personal.

b.3) Un saber de salvación

El hombre necesita salvarse, saber que debe hacer y cómo comportarse, en relación a lo que le plantea su naturaleza y a lo que Dios le pide. Las religiones responden con un código bastante específico de comportamiento moral, entrando así en el terreno de la ética.
La entrada de la religión ene le  mundo de la ética permite una valoración antropológica de las religiones, ya que se presentan como respuestas últimas, radicales y  según los casos indiscutibles porque apelan a Dios como fundamento de su doctrina.

4.    Religión y religiones

¿Qué supone para el hombre que existan diferentes religiones y cuál es la actitud que debe adoptar?
Comenzaremos por una breve exposición de las principales religiones.
a)    Los diversos tipos de creencias
ü  A lo largo de la historia han existido muchas religiones eso se ha realizado, desde siempre la primera se debe a Manuel Guerra que ha agrupado las religiones en torno a cuatro constantes.
Telúrica, es la divinización de la madre tierra en cuanto portadora del misterio de la vida y la divinidad.
Celeste, es propia de pueblos más desarrollados, proviene del cielo, donde tiene su morada.
Étnico-política, pone de relieve la dimensión social de la religión y su intima relación con la identidad del pueblo y de la nación.
Mistéricas, se oponen a la anterior, y ponen el centro de la dimensión interior y más profunda del hombre, rechazando el exceso de ritualismo.
ü  La segunda clasificación la propone Ferrer, es menos descriptiva y cultural, consta de cuatro elementos.
Politeísmo, se caracteriza por la creencia en varios dioses, se asocian con entidades materialistas o abstractas, esto advierte la presencia de lo sagrado en todas las realidades.
Panteísmo, es una mentalidad reflexiva, se caracteriza por borrar las fronteras que separan a las criaturas de Dios al no tener su absoluta trascendencia.
Dualismo, surge como respuesta a la presencia del mal del mundo, mientras tanto las otras religiones ponen como principio supremo el Bien.
Monoteísmo trascendente, comprende tres religiones: judaísmo, islamismo, y cristianismo, estas se caracterizan por afirmar la unicidad de Dios  y su trascendencia sobre el mundo.

b)    El problema antropológico de la diversidad de las religiones
La búsqueda de la religión verdadera ¿Cuál, de todas las religiones que existen, es la que responden realmente a la verdad de las cosas, a lo que Dios y el hombre son?  Esto da lugar a un problema previo el cuestionamiento de la misma validez de la religión. Son dos las posturas posibles: el ateísmo y el agnosticismo.

v  El agnóstico, la existencia de tantas religiones viene a demostrar que no es posible saber con certeza casi nada acerca de Dios y que la actitud más seria y coherente es la aceptación de la ignorancia ante lo divino.

El ateísmo lo que muestra esta multiplicidad es la inexistencia de Dios. La divinidad y los dioses son en realidad, una invención humana con la que el hombre intenta llenar un hueco en su existencia, que en realidad es incolmable.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario